Si tienes en casa una personita de dos añitos, seguro que estás viviendo una etapa fascinante, ¡y al mismo tiempo un poquito caótica, seamos sinceros!. Es increíble cómo en tan poco tiempo nuestros peques pegan unos estirones (¡y no solo de altura!) que nos dejan con la boca abierta.
Antes de empezar con mi recomendación de libros, quiero explicarte un poco ese universo de descubrimientos y aprendizajes que viven nuestros peques alrededor de los 2 años, con el objetivo de que no sólo te quedes con los libros que te recomiende, sino que tengas conocimiento sobre cuáles son los mejores cuentos infantiles para tu niño/a de 2 años y puedas elegir el que más le ayude a su desarrollo.
El desarrollo del lenguaje en niños/as de 2 años
¡Memoria de elefante y un «yo» bien grande!
¿Te has dado cuenta de que de repente recuerdan aquella visita al parque de la semana pasada? ¡Es alucinante! Su memoria empieza a funcionar a toda máquina, y no solo eso, ¡llega el momento del «yo»! Empiezan a diferenciarse del resto, a usar ese pronombre con una convicción que enternece.
Junto con el «yo» y el «tú», los verbos entran en escena para describir todo lo que hacen y quieren. ¡Y ojo a los plurales! Ver cómo intentan formar «coches» o «pelotas» partiendo de una sola.
¡Pasando página (literalmente) y aprendiendo a compartir (a veces con algún «pero»)!
Si eres de los que disfruta leyendo con tu peque, ¡buenas noticias! Alrededor de los dos añitos, sus pequeñas manitas ya son capaces de pasar las páginas de un libro una a una. ¡Una nueva puerta al mundo de la imaginación se abre ante ellos!. Y sí, también llega esa etapa crucial de aprender a compartir. No te voy a engañar, al principio puede haber algún «mío» resonando por la casa, pero poco a poco, dependiendo del niño/a, le costará más o menos.
¡Un diccionario en explosión y una curiosidad imparable!
¡Prepárate para escuchar nuevas consonantes!. Los sonidos «d», «n», «k» y «g» empiezan a formar parte de su repertorio fonético. Y lo más asombroso es cómo su vocabulario se expande a una velocidad de vértigo.
¡Alrededor de 200 palabras a los dos años! Y no se queda ahí la cosa, porque hacia los dos años y medio, ¡suman otras 200 palabras o más! De repente, entienden peticiones más complejas y hasta se animan a cantar esas canciones infantiles que tanto les gustan.
«Dentro, fuera, arriba, abajo… qué es esto y por qué?»
Su comprensión del mundo que les rodea da un salto cualitativo. Empiezan a entender conceptos espaciales como «dentro» y «fuera», «arriba» y «abajo». ¡Ideal para jugar a esconderse o a poner cosas en su sitio!.
Y atención a esas palabritas mágicas que empiezan a aparecer cada vez con más frecuencia: «¿Qué es esto? y ¿Por qué?«. ¡Prepárate para un aluvión de preguntas que demuestran una mente activa y deseosa de entenderlo todo!. Además, empiezan a usar la conjunción «y» para unir sus ideas, haciendo sus frases un poquito más largas y complejas.
¡Paciencia y mucho amor, la clave del éxito!
Sabemos que a veces su pronunciación todavía es un reto para nuestros oídos, pero la mayoría de la gente que les rodea ya empieza a entender lo que quieren decir. Lo importante en esta etapa es ofrecerles un ambiente rico en lenguaje, hablarles con claridad, leerles cuentos, cantar canciones y responder a sus interminables «porqués» con paciencia y cariño.
Libros para niños y niñas de 2 años ideales para comprender su entorno
Ahora que entendemos cómo se va desarrollando la mente de nuestros peques de dos años, ¡qué mejor manera de acompañar ese desarrollo que con lecturas cercanas a ellos y llenos de aprendizajes!
Cuentos con desplazables sobre animales y entornos cotidianos: Colección de la ovejita que vino a cenar.
De la mano y creatividad de Steve Smallman con las ilustraciones de Joëlle Dreidemy, “La ovejita que vino a cenar” es una de las colecciones más vendidas para la etapa de infantil. Aunque existe una versión para niños/as mayores (3 y 4 años), aquí mostraré la colección adaptada para los más pequeños de 2 años.
Centrándonos en esta colección, su fama se debe a que son libros interactivos con desplazables, donde ellos/as van desplazando solapas y descubriendo lo que se esconde detrás. Esto permite el desarrollo de la motricidad fina de sus manitas y el descubrimiento.
Sus historias son cortas, ideales para su nivel de desarrollo cognitivo y para esos ratitos de atención más breve que tienen a esas edades. Sus protagonistas, son de lo más tiernos, un lobo y una ovejita que, a pesar de ser personajes aparentemente opuestos, son grandes amigos y viven muchísimas aventuras juntos.
Por último, sus imágenes no están recargadas y el material es de cartón duro, lo que permite que resistan a la manipulación diaria y a todo el trote que les dan los peques.
La ovejita va a la feria
En esta ocasión, acompañamos a Estofado, nuestra ovejita más cariñosa, en un día inolvidable en la feria. Entre el algodón de azúcar, la música y las atracciones, el libro nos propone un reto fantástico: ¿seréis capaces de encontrar a la ardilla traviesa? Se ha escondido en los lugares más inesperados de cada página, lo que convierte la lectura en un juego de atención constante para los peques.

La ovejita va de acampada
En esta lectura, acompañamos a Estofado y a su inseparable amigo el Lobo en una escapada al campo llena de matices. Es una historia supertierna que nos lleva desde la diversión máxima en la piscina hasta la pequeña emoción de una noche de tormenta.

Puede ser una opción perfecta para leer antes de dormir, porque transmite muchísima calma y seguridad. Ideal para cerrar el día con una sonrisa, recordándoles que, pase lo que pase, ¡siempre hay un final feliz esperándoles!
La ovejita va al parque
En esta entrega, acompañamos a Estofado en un día inolvidable en el parque, uno de esos días en los que no se para ni un segundo.
Con su casco bien puesto y subida a su patinete, nos invita a jugar a la pelota, lanzarnos por la tirolina y hasta construir castillos gigantes en el arenero. Y como broche de oro a tanta actividad… ¡un helado riquísimo para merendar!

Lo mejor de esta historia es que es vibrante y llena de vitalidad, lo que la hace ideal para que los más pequeños se sientan identificados con sus propias rutinas.
La ovejita va al cole
Este es, sin duda, uno de mis favoritos de la colección porque trata un tema que a todos nos toca de cerca, el inicio del cole.
Es el libro perfecto para esos peques que se sienten algo inseguros, que están muy apegados a mamá o papá o que ven con un poquito de miedo el momento de quedarse allí.
A través de los ojos de Estofado, los niños/as pueden comprender que el colegio es, en realidad, un lugar genial para descubrir el mundo pintando, cantando y haciendo amigos.
Aunque al principio aparezcan esos lógicos nervios del primer día, la historia nos muestra cómo se transforman en una jornada fantástica llena de cuentos, canciones pegadizas y carreras divertidas en el patio.

Es una forma muy tierna de normalizar el proceso, ayudándoles a ver que el cole es solo una aventura más y que siempre, al final del día, volvemos al calor del hogar. Ideal para animarles en sus propios comienzos y darles esa seguridad que tanto necesitan.
La ovejita va al mercado
En esta aventura, nuestra ovejita Estofado y su inseparable amigo el Lobo se van directos al mercado. Tienen una misión de lo más importante: conseguir todo lo necesario para organizar una fiesta por todo lo alto con el resto de la pandilla.

Además de ser un día de compras muy divertido, el libro nos propone un reto extra en cada página: ¿seréis capaces de encontrar al ratoncito travieso? Se ha escondido en los lugares más insospechados, lo que convierte la lectura en un juego de agudeza visual fantástico para trabajar la atención de los más pequeños.
La ovejita va a la piscina
Para cerrar este bloque de aventuras, tenemos una propuesta de lo más refrescante. En esta entrega, nuestra querida Estofado ya se ha puesto el bañador para disfrutar de un día increíble en la piscina junto a toda su pandilla.

Entre chapuzones, juegos de agua y carreras divertidísimas, la diversión en estas páginas está más que asegurada. Pero, ¡atención!, porque en este libro también tenemos un pequeño infiltrado: ¿seréis capaces de encontrar al caracol aventurero? Se ha escondido en los lugares más inesperados, lo que obligará a los peques a agudizar la vista para localizarlo entre tanto juego y salpicadura.
Me parece el título ideal para que los más pequeños se diviertan imaginando su propio día de piscina. Es una forma fantástica de fomentar la ilusión por las actividades de verano y las rutinas al aire libre, mientras trabajan la concentración de una manera lúdica.
Cuentos con solapas y texturas sobre animales
¿Quién anda por el mar?
¡Preparaos para una inmersión! Con «¿Quién anda por el mar?», los más pequeños de la casa se convertirán en auténticos exploradores marinos.
Es el recurso perfecto para que empiecen a identificar a tortugas, tiburones, delfines y un montón de animales increíbles de forma muy visual.

Sus páginas son súper resistentes y están pensadas específicamente para que esas manitas curiosas las manipulen sin parar.
Y por otro lado, gracias a cómo se superponen las páginas, los niños pueden ver un «pedacito» de lo que viene después. ¡Es genial para despertar su imaginación!
Se trata de una aventura emocionante, visual y muy interactiva que los mantendrá entretenidísimos de principio a fin mientras descubren los secretos del océano.
¿Quién arma más alboroto en la granja?
Este libro es una auténtica fiesta para los sentidos y uno de esos que nunca falla. Combina tres elementos que a los dos años son «magia» pura: imágenes vibrantes, sonidos reales que captan su atención al instante y una sorpresa final en forma de pop- up.
Podréis escuchar cinco sonidos diferentes, desde el mugido de la vaca hasta el kikirikí del gallo.

Los textos están escritos en rima, lo que convierte la lectura en una pequeña canción. Esto ayuda muchísimo a que sigan el hilo y se anticipen a lo que va a pasar.
En definitiva, es el recurso perfecto para que los peques conozcan a los animales de la granja, identifiquen sus onomatopeyas y amplíen su vocabulario casi sin darse cuenta.
¿Quién anda por la selva?
Otro libro muy parecido al anterior es este «¿Quién anda por la selva?» cuyo tema central son los animales que habitan en la selva.
Sus páginas, como el anterior, al estar superpuestas, dejan ver «un poquito» de lo que viene después. Esto es ideal para que jueguen a las adivinanzas e intenten descubrir qué animal se esconde a la vuelta de la hoja, despertando su curiosidad en cada paso.

En definitiva, es el recurso perfecto para que los pequeños exploradores se sumerjan en la naturaleza, identifiquen animales exóticos y aprendan vocabulario nuevo mientras disfrutan de un formato hecho para durar.
No hagas cosquillas al delfín
Este cuento infantil es uno de los favoritos de mi peque y te diré por qué. La primera vez que lo vimos, ella, como niña curiosa, fue a tocar el pelo que tiene el delfín en la portada y vio que de repente hacía ruido, esto le produjo mucha risa, de manera que no podía parar de tocar al delfín y al resto de los animales para que hicieran sonido.
Desde luego, es un libro ideal para despertar los sentidos de los más peques y terminar la lectura con un baile y muchas risas. Combina texturas súper suaves con sonidos que se activan al tocarlas, lo que lo convierte en un juego interactivo donde la regla número uno es… ¡mejor no hacerle cosquillas al delfín! (aunque todos sabemos que no os vais a resistir).

Al tocar las diferentes texturas de cada animal, los niños descubrirán por sorpresa cómo suena cada uno. No solo conocerán al delfín, sino que también podrán interactuar con la tortuga, el pelícano y la nutria, cada uno con su propio sonido característico.
En definitiva, es el recurso perfecto para jugar juntos mientras identifican animales marinos, exploran el sentido del tacto y disfrutan aprendiendo.
No hagas cosquillas al burrito
Este libro sigue la misma fórmula mágica que tanto nos gusta. Como el anterior, nada más ver la portada, los peques no pueden evitar estirar la mano para acariciar el tacto tan suave que tiene el burrito, y en cuanto descubren que al tocarlo ¡sorpresa!, emite un sonido súper gracioso, la diversión está asegurada.
Desde luego, es un cuento ideal para despertar los sentidos de los más pequeños y convertir la lectura en un juego interactivo.

Al acariciar las diferentes texturas, los niños irán descubriendo por sorpresa cómo suena cada animal. Además, conocerán otros animales de la granja, cada uno con su propio sonido característico que les hará reír.
En definitiva, es el recurso perfecto para jugar juntos mientras identifican los animales de la granja, exploran el sentido del tacto y disfrutan de ese «concierto final» donde todos los personajes se unen para armar un jaleo musical.
Lecturas para aprender Números y colores de forma interactiva
El pollo Pepe y los números
El Pollo Pepe es un éxito asegurado. Desde su lanzamiento en 1997, no ha parado de vender ejemplares, y es que tiene esa «magia» que conecta con los más pequeños/as (incluido mi pequeña, nosotros en casa tenemos varios libros del pollo Pepe).
Desde mi punto de vista tiene la fórmula perfecta para enganchar a los pequeños: imágenes claras, grandes, simpáticas y atractivas que consiguen que los peques no se distraigan con un exceso de colores o dibujos complicados.
Además, utiliza un vocabulario tan sencillo que permite que niños/as desde apenas un año puedan entenderlo y, lo más importante, empezar a pronunciarlo.
Como anécdota personal, recuerdo cuando mi hija tenía poco más de un año y entramos en una librería, en cuanto vio el libro del pollo Pepe, empezó a señalar y decir “¡Pollo Pepe, pollo Pepe!”.
Volviendo al cuento que recomiendo, El Pollo Pepe y los números es el recurso ideal para que empiecen a familiarizarse con el conteo de una forma totalmente natural y divertida con su personaje favorito.

El libro plantea siempre una pregunta tipo «¿cuántos…?», invitando al niño/a a participar activamente. Además, incluye una solapa en la página derecha que despierta su curiosidad y les anima a descubrir qué hay debajo para seguir contando, lo que favorece muchísimo el desarrollo de su motricidad fina y el placer por el descubrimiento.
En resumen, es el aliado perfecto para trabajar un vocabulario sencillo y fácil de pronunciar, mientras ellos mismos manipulan el libro y aprenden sus primeros números casi sin darse cuenta, guiados por un personaje que sienten como un amigo.
El Pollo Pepe y los colores
Parecido al anterior, tenemos El Pollo Pepe y los colores para que se vayan familiarizando con los colores y se los aprendan.
La clave de este es la sencillez visual, sus imágenes grandes y el uso de tonalidades claras permiten que los peques se centren exclusivamente en el color que están descubriendo en ese momento, sin distracciones innecesarias.

A través de sus páginas, el libro nos lanza un reto constante: ¿Cuál será el color favorito del pollo Pepe? Para resolver el misterio, los niños/as deben ir interactuando con diferentes solapas, lo que convierte la lectura en un juego de adivinanzas constante.
En conclusión, es un recurso fantástico y muy manipulativo que fomenta el interés por descubrir el entorno. Es ideal para que asocien cada tonalidad con un elemento del mundo del pollo Pepe, reforzando su atención y convirtiendo el aprendizaje de los colores en una experiencia táctil y llena de sorpresas.
Pepe y Mila descubren los números
Otra opción fantástica para aprender los números y empezar a practicar el conteo es Pepe y Mila descubren los números.
Acompañar a Pepe y Mila al mercado es el escenario perfecto para que los niños/as aprendan a contar a través de una situación tan cotidiana y reconocible para ellos como es ir a la comprar.

Lo que más me gusta de este título es su versatilidad. No solo nos invita a contar, sino que es una oportunidad de oro para ampliar su vocabulario relacionado con las frutas y verduras. Además, aunque el libro no lo mencione explícitamente, sus ilustraciones son tan coloridas que nos permiten jugar a identificar y practicar los colores de cada alimento que van metiendo en la cesta.
Su formato es muy manipulativo y original: en los extremos de las páginas incluye unas ruedas que los peques pueden hacer girar para ver qué va apareciendo en el libro. Este movimiento les encanta porque les hace sentir protagonistas de la historia mientras coordinan sus movimientos para descubrir cada sorpresa.
Pepe y Mila descubren los colores
Este libro es la pareja perfecta del anterior y una de las formas más dinámicas que conozco para que los peques empiecen a reconocer su entorno a través del color.
En esta aventura, Pepe y Mila se dedican a buscar diferentes tonalidades por toda la casa, lo que convierte la lectura en una especie de «veo-veo» gigante donde los niños/as se sienten totalmente identificados con los rincones que ya conocen de su propio hogar.

Lo que hace que este título sea tan especial es su alto nivel de interactividad. No es un libro para estar quietos: tiene desplazables, lengüetas, solapas y esas divertidas ruedas en los extremos que tanto les gustan.
Son ellos mismos quienes, con sus manitas, van descubriendo qué objetos y colores se esconden detrás de cada elemento, lo que mantiene su curiosidad al máximo en cada página.
Es fantástico ver cómo este formato les invita a explorar de forma autónoma. Al tener que mover, girar y levantar, los niños y niñas no solo aprenden a diferenciar el rojo del azul, sino que asocian cada color con objetos cotidianos que luego pueden buscar en su propia habitación o en el salón.
Incluso podéis jugar juntos a buscar colores por toda la casa.
Libros interactivos sobre las estaciones y el clima
A los 2 años, el concepto del paso del tiempo es algo muy abstracto. Por eso, uno de los objetivos clave en esta etapa es que aprendan a través de sus propias vivencias y de la observación de lo que ocurre a su alrededor.
De hecho, en casa yo seguía un ritual que os recomiendo al 100%: según la estación en la que estábamos, leíamos el libro correspondiente y después hacíamos un mural del otoño o de la primavera. Esta experiencia no solo es divertidísima, sino que les ayuda de forma visual a entender qué está pasando fuera de casa. A mi hija, por ejemplo, esto le permitía que cuando íbamos al parque se fijara mucho más en los detalles: «¿Tienen hojas los árboles?», «¿Por qué ahora hay tantas flores?
Desde luego, son lecturas geniales para despertar su curiosidad natural y empezar a dar respuesta a todos esos «¿por qué?» que surgen mientras descubren cómo se transforma su mundo. Al conectar el libro con lo que ven en la calle, el aprendizaje se vuelve real y mucho más emocionante para ellos.
Cuando caen las hojas. El otoño
Una de las experiencias que más me gustan cuando tienes niños muy pequeños es la oportunidad de volver a observar el mundo a través de su ojitos y esa curiosidad infinita por todo lo que les rodea.
Este libro, y en concreto esta colección de la editorial Combel que os recomiendo, posee esa magia especial que nos trae la naturaleza con el cambio de cada estación.
Cuando caen las hojas es un recurso fantástico para que descubran por qué cambian los colores de los árboles, qué animales aparecen en cada época o qué alimentos típicos podemos encontrar, como las setas o las castañas.

Lo que hace que estos libros sean ideales para ellos es su material de cartón duro y muy resistente, que les permite manipularlos una y otra vez sin miedo a que se rompan. Asimismo, el diseño es muy interactivo: incluye lengüetas y mecanismos deslizantes que los niños deben mover para cambiar las imágenes o descubrir qué se esconde detrás. Esto no solo mantiene su interés al máximo, sino que les convierte en auténticos exploradores de sus propias páginas.
Cuando se abren las flores. La primavera
Todos sabemos que se va acercando la primavera cuando empezamos a ver la aparición de flores en muchos árboles de nuestro entorno.
El paisaje empieza a cambiar y todo se vuelve más colorido, e incluso mucho de los insectos empiezan a visitar el parque. Nos encontramos las primeras mariquitas, abejas…
Pues todo esto es lo que nos enseña este libro de solapas desplegables, mientras pasas sus páginas van descubriendo todo lo que va sucediendo en la primavera.

Este libro es la puerta de entrada perfecta a una de las épocas más mágicas del año. Todos sabemos que se va acercando la primavera cuando empezamos a ver cómo aparecen las primeras flores en los árboles de nuestro entorno, y este cuento captura esa transición de una forma maravillosa para los más pequeños/as.
Lo que más me gusta es cómo refleja el cambio en el paisaje: todo se vuelve más colorido y, de repente, los insectos empiezan a visitar el parque. Es un momento ideal para que los niños aprendan a identificar a las primeras mariquitas o las abejas, despertando su curiosidad por los seres vivos que les rodean.
A través de sus solapas desplegables, los peques se convierten en protagonistas del cambio de estación. Mientras pasan las páginas y mueven los mecanismos, van descubriendo por sí mismos todo lo que sucede en la naturaleza durante estos meses, lo que mantiene su atención al máximo y les invita a observar con otros ojos lo que ven después en la calle.
Es el recurso perfecto para trabajar el vocabulario de la primavera, fomentar el respeto por la naturaleza y desarrollar la capacidad de observación a través de un formato interactivo que les encanta.
Cuando llega el frío. El invierno
Este libro captura a la perfección esa sensación mágica de cuando los primeros copos de nieve nos anuncian que el invierno ya está aquí. Es el recurso ideal para que los más pequeños empiecen a entender cómo cambia nuestro entorno cuando bajan las temperaturas y todo se vuelve un poquito más blanco.

Lo que más me gusta de este título es cómo explica de forma sencilla que no solo cambia el paisaje, sino también nuestras rutinas. Los niños descubrirán que muchos animales empiezan a buscar refugio para protegerse del frío y, sobre todo, se verán reflejados en el cambio de armario: es el momento de sacar las bufandas, los gorros y los chaquetones. Además, para los climas más fríos, no podían faltar los famosos muñecos de nieve, algo que siempre adoran.
A través de sus mecanismos interactivos, los peques pueden participar activamente en la historia, descubriendo qué animales se esconden y cómo nos preparamos para el invierno. Es una forma fantástica de que asocien la ropa de abrigo y el comportamiento de la naturaleza con la estación que están viviendo.
Cuando calienta el sol. El verano
Este libro es la invitación perfecta para sumergirse en la época más luminosa del año. No hay imagen que nos haga sentir más en verano que una tarde en la playa, y este cuento logra capturar esa esencia de las vacaciones, los días de juego infinito entre el mar y la piscina.
Lo que más me gusta de este título es cómo mezcla paisajes familiares con esos pequeños detalles que solo ocurren cuando aprieta el calor. Es el recurso ideal para que los peques identifiquen a nuestras vecinas las chicharras y su canto en las horas de sol, o la importancia de esos ratitos de siesta y descanso. Esta combinación de animales, acciones y entornos los transporta directamente a la experiencia del verano.

Al igual que el resto de la colección, el libro es totalmente interactivo. Sus lengüetas desplegables permiten que sean ellos mismos quienes vayan descubriendo qué se esconde en la orilla o qué ocurre bajo el sol, fomentando su curiosidad y autonomía en cada página.
En definitiva, es el aliado perfecto para trabajar el vocabulario estacional, asociar las vacaciones con los cambios en la naturaleza y disfrutar de una lectura refrescante que huele a verano y a juegos al aire libre.
¿Qué tiempo hace hoy, Maisy?
Este libro es el broche de oro perfecto para esta selección, ya que cierra el círculo sobre cómo los más pequeños perciben los cambios a su alrededor. Lo que más me gusta de «¿Qué tiempo hace hoy, Maisy?» es cómo su protagonista acompaña a los niños en un recorrido por todas las sensaciones climáticas, desde el calor de los días soleados hasta la humedad de los días de lluvia o el frío más intenso.

Es una lectura que destaca por su increíble nivel de interacción. Posee una gran variedad de desplazables, lengüetas e incluso algún pop-up sorprendente, lo que lo hace ideal para que experimenten con sus pequeñas manitas. Ver cómo su curiosidad se despierta al mover una pestaña y cambiar el tiempo en la página es una de esas experiencias de aprendizaje activo que tanto buscamos a los 2 años.
Al igual que ocurría con los libros de las estaciones, este título permite que los peques pongan nombre a lo que sienten cuando salen a la calle. Es fantástico para trabajar la observación y ayudarles a entender por qué hoy toca ponerse las botas de agua o por qué brilla tanto el sol, todo guiado por un personaje tan tierno y cercano como Maisy.
En resumen, es el recurso ideal para identificar los fenómenos atmosféricos, fomentar la motricidad fina a través de sus mecanismos y disfrutar de una aventura visual que convierte el parte meteorológico en un juego de descubrimientos constante.
Hasta aquí con mi selección de cuentos para peques de 2 años, espero que tanto mis consejos como mis recomendaciones te hayan ayudado en tu búsqueda de lecturas para tus hijos/as.
Mi consejo como mamá y maestra es que elijas el libro que elijas cuando se lo cuentes no sólo te limites a contar lo que viene en el libro,es decir, intenta conectar el cuento con su entorno, sus intereses… eso les ayudará muchísimo en su comprensión, atención y en entender el mundo que les rodea.
Por ejemplo, si estás con el libro “el Pollo Pepe y los colores” investigando cuál es su color favorito, puedes preguntar ¿y cuál es tu color favorito? y entre los dos averiguarlo o si estás leyendo el libro “Pepe, Mila y los colores», buscar también en vuestra casa también todos los colores que hay.
Si te ha gustado el artículo y quieres seguir buscando libros para niños y niñas de 3 a 5 años te invito a que leas mi artículo “Lecturas para preescolar (3 – 5 años): Cuentos que despiertan su curiosidad”